
"Con un buen guión puedes hacer una película buena o una película mala. Con un mal guión sólo tendrás películas malas".
Por eso, desecho el guión malo, y elijo el guión "bueno", el inesperado, el que carga ilusiones y posteriores sonrisas, el que denota cambios, el que renuncia a la monotonía, a los cambios cíclicos, los cuales no se dirigen a ningún lado.
Ya era hora.










