
Tu mirada me toca por dentro y detiene mi pensamiento.
Una puerta se abre, cuando estás junto a mí, el curso de mi mente se para… como agotándose de pronto, como un río que llegase a su destino… Y entonces empieza otro.
Es como un silencio, que se produjera de pronto, acallando temores y dudas que antes me ocupaban. Tu mirada me acaricia, en un momento, sin pretenderlo, ni proponerse nada.
Una puerta se abre, cuando estás junto a mí, el curso de mi mente se para… como agotándose de pronto, como un río que llegase a su destino… Y entonces empieza otro.
Es como un silencio, que se produjera de pronto, acallando temores y dudas que antes me ocupaban. Tu mirada me acaricia, en un momento, sin pretenderlo, ni proponerse nada.
Tan solo me toca, la luz de tus ojos, y mi pensamiento se silencia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario