jueves, 18 de marzo de 2010

Déjame tu mirada, que los sueños corren de mi cuenta.


Tu mirada me toca por dentro y detiene mi pensamiento.
Una puerta se abre, cuando estás junto a mí, el curso de mi mente se para… como agotándose de pronto, como un río que llegase a su destino… Y entonces empieza otro.

Es como un silencio, que se produjera de pronto, acallando temores y dudas que antes me ocupaban. Tu mirada me acaricia, en un momento, sin pretenderlo, ni proponerse nada.

Tan solo me toca, la luz de tus ojos, y mi pensamiento se silencia...

No hay comentarios:

Publicar un comentario