lunes, 5 de abril de 2010

Lo necesitaba.

La perfecta combinación formada por el mar y por el sol.
El hechizo nocturno de la costa y el influjo de ciertas miradas..
La impresión de poder tocar la gloria con la punta de los dedos..
En definitiva, la sensación de que en determinados instantes la vida realmente es vida..
Sobretodo cuando ponemos un cero en el casillero de las preocupaciones.

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