
Dejamos que entren en nosotros,
apenas ya hayan sido escuchadas,
provengan de donde provengan nos afectan,
se clavan en nuestra cabeza como un eco,
que se expande y no para de darnos vueltas,
que murmulla y retumba a sus anchas,
hasta que cansado y victorioso se aleja,
dejando tras de sí los rastros de su presencia,
desmantelando el poco orden ya habituado,
a deshacerse con cada nueva esporádica tormenta.
Las cogemos y parece que ya no podemos soltarlas,
sobre todo a las que nos hieren,
a esas no nos basta con aceptarlas,
tenemos que repetírnoslas hasta que nos sangran,
siempre ajenas e insospechadas,
las que menos piensas son las que más te calan.
Porque... y si en el fondo no fuesen mas que nada,
impresiones, las escogemos o las ignoramos,
depende de nosotros que sean invitadas bienvenidas,
o huéspedes intrusos que pasean por nuestra morada,
y es que casi siempre parece que acaban por olvidarse,
ya sean promesas irrompibles juradas con el alma,
sueños soñados sedientos de un futuro que no se alcanza,
ilusiones alimentadas llenas de la mejor esperanza,
se quedan en humo si al final la acción no las acompaña,
si todo esto sólo existe tras coartadas de palabras.
apenas ya hayan sido escuchadas,
provengan de donde provengan nos afectan,
se clavan en nuestra cabeza como un eco,
que se expande y no para de darnos vueltas,
que murmulla y retumba a sus anchas,
hasta que cansado y victorioso se aleja,
dejando tras de sí los rastros de su presencia,
desmantelando el poco orden ya habituado,
a deshacerse con cada nueva esporádica tormenta.
Las cogemos y parece que ya no podemos soltarlas,
sobre todo a las que nos hieren,
a esas no nos basta con aceptarlas,
tenemos que repetírnoslas hasta que nos sangran,
siempre ajenas e insospechadas,
las que menos piensas son las que más te calan.
Porque... y si en el fondo no fuesen mas que nada,
impresiones, las escogemos o las ignoramos,
depende de nosotros que sean invitadas bienvenidas,
o huéspedes intrusos que pasean por nuestra morada,
y es que casi siempre parece que acaban por olvidarse,
ya sean promesas irrompibles juradas con el alma,
sueños soñados sedientos de un futuro que no se alcanza,
ilusiones alimentadas llenas de la mejor esperanza,
se quedan en humo si al final la acción no las acompaña,
si todo esto sólo existe tras coartadas de palabras.
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